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Es la vida sonora
que llama.
Son las flores amarillas
que invitan.
Es el cielo que se abre infinito
y el mar trepidante que espera.
Son los niños que todo lo empiezan.
Las inacabables preguntas que rondan.
Es la fuerza honda
inexplicable
que sube desde alguna ladera desconocida.
Es la vibración
el latido
y el grito.
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